El otro día leía en el Expansión un artículo titulado “Integrar lo tradicional y los nuevos canales, reto del marketing” y el primer párrafo hablando de las que se denominan las viejas cuatro ‘P’ (product, place, price y promotion) y las cuatro nuevas ‘P’ Personalisation, participation, peer-to-peer y predictive modelling. Esto sumado a una interesante conversación sostenida con Luis Pablos y David Soler principalmente – y aunque no tenga demasiado que ver con el tema tangencialmente lo aprovecho- en el blog de Clicmetrics e independientemente que creo que todas las tácticas y las 4P, etc. son interesantes pero al final anuncios como este me hacen pensar que siempre hay un punto de diferenciación en algunas marcas que está muy por encima de todo esto… no hace falta que lo diga, ¿no?
En mi opinión toda marca tiene dos grandes momentos a la hora de situarse en la mente del consumidor y que éste le considere como una opción de compra que son la captación de la atención por parte del consumidor y una vez que se tiene se ha de ganar al potencial cliente y, en este momento, muchas marcas no saben qué realizar para atraer al cliente en ese momento de atención… qué les pasa a las marcas?
Las marcas han dejado de sorprender, de hecho hasta la publicidad que trata de ser subliminal ya es demasiado evidente ante un usuario muy preparado.
el consumidor está muy preparado
A veces, incluso, hasta se ha creado una sensibilidad anti marca ante este tipo de publicidad como ha pasado en algunas acciones de Product Placement en algunas series de televisión que todos conocemos.
Las marcas no entienden al consumidor: las marcas piensan que el consumidor ha cambiado y aquí está el primer error y de ahí que no entiendan al consumidor. Lo único que ha cambiado es que el consumidor dispone de mayor información – mucha gracias a Internet – y ya es mucho más difícil enviarle mensajes unidireccionales, todo es bidireccional y sabemos de un producto o marca muchas veces más que la persona que intenta vendérnosla, como puede ser el caso de los seguros.
http://www.asesorseguros.com
Inundación de marcas: cada vez hay más marcas que ofrecen exactamente lo mismo por lo que diferenciarlas es cada vez más complicado y muchas veces incluso son las propias marcas las que no enseñan a comprar al consumidor. Mientras han sido las marcas de champús las que han especificado exactamente las diferencias entre un champú y otro en sectores como el aceite los consumidores no saben distinguir entre diferentes aceites de oliva – más allá del precio – lo que muchas veces provoca que los consumidores elijan los más baratos.
Falta de emociones en las marcas: siempre insistimos que las marcas activan nuestras emociones pero noto falta de emociones en muchas marcas, fuera de las denominadas “Lovemarks” y muchas veces lo veo a que existe demasiada metodología alrededor de la definición y gestión de la marca y, ¿esto qué provoca? Que nos olvidemos de que en realidad hemos de buscar las emociones y las perdamos lo que va unido al siguiente punto.
Aversión al riesgo: hay que arriesgar!!! Y cada vez nos cuesta más arriesgar y con el mismo rollo de siempre no vamos a llegar a las personas, siempre estamos repitiendo una y otra vez que no es la razón lo que invita a la compra, pues arriesguemos y lleguemos a las emociones.
Las marcas han de destacar, conectar, crear experiencias, seducir… y, ¿qué estamos haciendo ahora las marcas? cualquier cosa menos esto.